Libros: «Focus», de David Goleman (I)

Enfocando la atención, prescindimos de lo superfluo...

Enfocando la atención, prescindimos de lo superfluo…

Hoy comentaremos un libro de reciente aparición: Focus (1). Su autor, David Goleman, es un famoso psicólogo norteamericano, también conocido por sus tesis sobre la «inteligencia emocional».

La lectura de este libro resulta muy amena, incluso, en algunos momentos apasionante, debido a la claridad con la que Goleman se comunica y a la gran diversidad de temas que aborda. El libro lo he adquirido en el formato Kindle, lo que me ha permitido tomar notas electrónicas; pero sobre todo, me ha resultado muy cómodo aprovechar su lectura en aquellos ratos en los que uno va camino (o vuelve) del trabajo. Así que lector de Kindle en mano, iré repasando mis anotaciones para comentarlas con vosotros. Por si alguno se anima a leer este interesante libro…

En Focus, Goleman aborda esta vez un tema nuevo. Una cuestión de gran actualidad en Estados Unidos, la cuna de la Psicología moderna: el papel que juega la atención en el desempeño de las personas. Para este autor la atención es un elemento de la psique humana que ha pasado desapercibido, siendo menospreciado por las teorías psicológicas modernas. Algo parecido a lo que en su momento ocurrió con la inteligencia que él adjetivó de «emocional».

Como habréis observado, el tema de la atención ya ha sido tratado en el blog de Tu Espacio para Sanar en otras ocasiones. Y una vez leído este libro y analizado en profundidad, queremos apostar por este tema. Es muy probable que nos encontremos frente a un aspecto que cobrará una relevancia creciente en la Psicología moderna.

¿Qué es la atención para Goleman?

El autor ilustra, con ejemplos de personas concretas que él ha conocido, cómo la atención se usa para seleccionar información, por tanto es una facultad cognitiva (2). Sin embargo, pese a estar presente como una aptitud que usamos de forma constante, apenas reparamos en ella. Desde aquí arranca Focus: la capacidad de enfocar la atención con nuestra voluntad es lo que saca a esta «fuerza» cognitiva de su oscuro encierro.

¿Cómo aprendemos a enfocar la atención?

El autor habla expresamente de técnicas de meditación. En la meditación trascendental (término traducido directamente del inglés), el practicante intenta aislar un determinado sentimiento, que podríamos llamar «vivencia del presente». Tratará de acallar el diálogo interno en lo posible y de vigilar la aparición de distracciones para corregir inmediatamente el foco de la atención y devolverlo a su centro. Como expone Goleman, la capacidad de enfocar la atención es una especie de músculo mental que debemos ejercitar, y cuanto más se usa, más se fortalece. La práctica diaria de la meditación hace que ese control del enfoque atencional se traslade a cualquier momento y entorno cotidiano.

Hasta ahora, vemos como el autor no ha hablado de nada desconocido. La práctica de la meditación en occidente es algo común desde la década de los 60 del pasado siglo. ¿Entonces, dónde reside la novedad?

En primer lugar, Goleman nos muestra una impresionante batería de pruebas basadas en el escaneo cerebral de un gran número de individuos. Les sometían a situaciones para que ejerciesen el control de su atención. Estas pruebas confirmaron que cuando los individuos realizaban este tipo de tareas selectivas conscientes, las áreas prefrontales del cerebro se activaban. Una vez más, la Psicología contemporánea se alía con las neurociencias para buscar y presentar una base explicativa sólida y alejada en lo posible de la especulación.

El autor habla de dos «sistemas cerebrales» con comportamientos complementarios entre sí. Uno de ellos, el más primitivo –en términos evolutivos–, está basado en estructuras centrales del cerebro, como la amígdala, y produce una actividad que él denomina «ascendente». Este sistema es capaz de analizar la información de forma ajena a la consciencia y a la voluntad de la persona, y de hacer emerger «contenidos» en el foco de la atención dirigida al ámbito interior (3). Identifica también otro tipo de actividad cerebral que denomina «descendente», originada en la corteza prefrontal, y que es más reciente desde el punto de vista evolutivo. La «actividad descendente» es capaz de frenar el borboteo continuo de la «ascendente», que produce en la persona distracciones y ensoñaciones.

Lo más llamativo de la «actividad descendente» es que aparece con el esfuerzo voluntario del individuo, no se da por si sola, como ocurre con la de naturaleza ascendente. En relación a los temas que hemos tratado en TEPS, nos da una pista inequívoca: se trata de la aparición de señales de la presencia del  «individuo real», que toma el control mediante el trabajo de enfocar la atención.

Este estado de atención consciente es conocido como mindfulness, cada vez más valorado en los exigentes entornos laborales de la actualidad. Y es uno de los aspectos, a mi juicio, más relevantes de este libro: ¿cómo conseguir enfocar la atención en los aspectos realmente importantes de un trabajo, ante la demanda constante que plantean las llamadas de teléfono, las reuniones, los correos electrónicos, las citas…? La práctica de la disciplina del mindfulness es un excelente comienzo. Goleman pone diversos ejemplos de empresas punteras como Google, donde se imparten seminarios sobre este tema y se alienta a los trabajadores, especialmente a los ejecutivos, a realizar el aprendizaje de estas técnicas para aumentar la eficiencia y la productividad en el trabajo.

Si trasplantamos estas interesantes propuestas a España, dentro del panorama actual, el mero planteamiento de estos temas sonaría a ciencia ficción. Conocemos el enfoque que actualmente prevalece en las empresas españolas, en lo que se refiere a productividad; lamentablemente aún prima el llamado «presentismo», los horarios partidos, las reuniones interminables que se alargan más allá de las seis de la tarde… Pero, ¿queremos verdaderamente mejorar la productividad en nuestras empresas?, ¿estamos dispuestos a renunciar a los aspectos menos prácticos de la actividad laboral, en aras de una mayor eficacia?

La práctica de la atención nos ayuda a descartar los aspectos superfluos, centrándonos en los temas más importantes. La mejora de la productividad se basa, precisamente, en la selección de aquellos aspectos críticos que harán que las decisiones tomadas nos lleven al éxito. Y esta selección ha de hacerse desde la presencia consciente.

Si en España deseamos de verdad cambiar las cosas, deberíamos introducir, más pronto que tarde, estos nuevos aspectos que, tal y como Goleman nos presenta, son ya usuales al otro lado del charco, aun en empresas de pequeño tamaño.

¿Cómo usar el enfoque de la atención en una reunión de trabajo activa, por ejemplo?

Hay signos evidentes, tal y como nos apunta el autor, que son observables cuando una reunión comienza a no ser productiva: aparecen las conversaciones paralelas, la gente empieza a consultar su correo electrónico con mayor frecuencia… Es precisamente en estos momentos cuando puede imponerse una parada de la reunión, concertada por todos los asistentes, para practicar la atención consciente durante un breve intervalo de tiempo. Se recuperaría así el hilo de los aspectos esenciales que se estaban tratando, se enfocaría el trabajo y el planteamiento de los objetivos de forma más clara, reconduciendo la reunión hacia las conclusiones.

Un caso «de libro», que Goleman explora respecto al fracaso sistemático en la selección de objetivos valiosos, es la reciente crisis vivida por la empresa de telefonía canadiense BlackBerry (antes RIM); ocasionada en su mayor parte por la constante falta de capacidad para enfocarse en los aspectos importantes del mercado de la empresa. Como es bien sabido, BlackBerry ha sucumbido a la presión de mercado que ejercían otras empresas competidoras como Apple y Google, que en su momento presentaron productos muy novedosos (léase: el iPhone y los teléfonos basados en pantallas táctiles). Bien es cierto que BlackBerry fue el creador del Smartphone o teléfono inteligente, pero reaccionó con desdén cuando los nuevos terminales telefónicos de la competencia llegaron al mercado: afirmaron que «sus clientes no necesitaban pantallas táctiles, ya que el teclado siempre sería superior». La cultura empresarial de BlackBerry se cerró, en cierta forma, a la realidad. Y cuando los problemas se hicieron evidentes y la situación de las finanzas de la empresa resultaban ya complicadas, el mercado había evolucionado, dejándolos atrás.

El lector curioso puede leer el excelente artículo de Hersh Shefrin sobre las «trampas psicológicas» en las que han caído de forma reincidente los directivos de BlackBerry, en http://www.forbes.com/sites/hershshefrin/2013/11/07/psychological-traps-snare-blackberry-decision-makers/. Como podréis apreciar, en Norteamérica se toman muy en serio estos aspectos de la gestión empresarial. Este artículo es un auténtico «aviso de atención» para navegantes.

En la siguiente parte de este artículo continuaremos comentando Focus. Hablaremos del mundo de la empresa y de cómo el análisis de sistemas, junto con la práctica de la atención, están produciendo una nueva forma de enfocar los negocios, más propia del siglo en el que vivimos.

También trataremos un tema al que el autor da gran relevancia en el libro, otro de nuestros preferidos en TEPS: la empatía.


(1) David Goleman: «Focus», 2013. Publicado en castellano por Editorial Kairos.

(2) Facultad cognitiva: las facultades de la psique relacionadas con el conocimiento.

(3) En el libro, Goleman diferencia entre varios ámbitos a los que se puede dirigir la atención: el interno, referido a nuestros pensamientos y emociones; el externo, donde nos encontramos con el ámbito de la percepción del mundo; el ámbito social, en el que percibimos a los demás y las relaciones sociales.

Autor de este artículo: JuanC.
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